viernes, 12 de febrero de 2016

035.- ME SUCEDE QUE A VECES

"No soy de aquí ni soy de allá
no tengo edad ni porvenir
y ser feliz es mi color
de identidad..."

Hoy asesinaron a Facundo Cabral... ¿Puede haber tanta maldad en el planeta?... Facundo era un hombre que repartía amor por todo el mundo.... ¿Qué es esto?... No es nada más que falta de amor.... Tengo mucho dolor en el corazón, como debe tenerlo él por la maldad del ser humano... Claudio Guzmán me llamó por teléfono y me dijo que tal vez el amor se estaba retirando, como el mar, para volver en una ola gigantesca a salvar a la humanidad porque el hombre parece que ya no se salvó a sí mismo.
¡Hasta pronto Facundo! Aunque yo creo que tu espíritu no se va a ir al cielo sino que se va a repartir, en pedacitos, en todos los corazones de los hombres de la tierra.

Hoy me sucede que estoy triste y no lo puedo evitar.

jueves, 11 de febrero de 2016

SEMANA DE CHANCHEO

Tengo una semana de chancheo hasta el próximo miércoles, de modo que tal vez invite al cine a mi señora o nos vamos a comer un helado por ahí. No sé vacacionar pero creo que puedo aprender. Todo el mundo me dice que lo haga y yo no sé cómo se hace. Hoy viene el técnico de la secadora y el del computador, de modo que voy a tener entretención de sobra. También puedo leer y escribir y estudiar mis emociones a ver si aprendo algo. Tengo el azúcar un poco alta y eso es serio de modo que allí hay tema para trabajar. (¿Me subo a la caminadora?). Anoto que encontré unas órdenes para exámenes médicos y a lo mejor eso puedo hacer sin apurarme. Ya estoy en la edad de los medicamentos (no me gustan mucho) y de los doctores (tampoco me gustan, excepto un par).

Tengo una semana de chancheo. ¿Has visto a un chancho tirado en el barro sin  hacer nada? Eso es el chancheo.

034.- ME SUCEDE QUE A VECES

Me sucede que a veces son las diez de la mañana y hace mucho frío. El invierno parece que quiere llegar y espero que lo haga para ver llover. Entonces me sucede que pienso en aquellos que no tienen como protegerse del frío y de la lluvia. Entonces me sucede que me da un poco de pena pero nada puedo hacer como no sea sentir en el corazón un profundo amor por esa gente.

Me sucede, entonces, que me gustaría que todo fuera mágico y que el mundo se pintara de colores para volver a salir a la calle a encontrarnos con los otros niños y a jugar juegos inocentes y otros no tanto. Entonces me sucede que me doy cuenta que he envejecido y que no soy un niño. (Me sucede, entonces que me asusto).

033.- ME SUCEDE QUE A VECES

Me sucede que a veces me quedo largo tiempo sin trabajo y no tengo lugar para ir a desgranar mis inquietudes que se hacen verso y poesía.
Y el mundo se me aparece como un monstruo de hierro y de cemento y hay que pagar y pagar hasta por el viciado aire que respiramos.
Y si no hay trabajo no hay dinero y si no hay dinero no se puede pagar y si no se paga el mundo te tritura con unas horribles tenazas hechas para destrozar al que no paga.
No hay justificación para no pagar hoy, porque jamás se ha pensado en no pagar, pero hay que pagar hoy y si no lo haces hoy serás anotado en un libro donde está la lista con los nombres de los que no pagaron hoy.
No importa que sea la primera vez que se comete el delito. Tu nombre quedará inscrito junto a los de los otros que nunca pagan hoy y tú serás tan culpable como ellos y la sociedad te señalará con un dedo acusador.
Entonces me sucede que igual me siento contento porque puedo contarte de lo que me está pasando por estos días y tal vez te esté pasando algo parecido. No puedo ser el único.

Me sucede, entonces, que me veo como todos y me siento como todos y me alegro como todos.

032.- ME SUCEDE QUE A VECES

Me sucede que a veces, estando en estado de meditación, veo cosas y siempre me sorprendo de eso, porque es tan vívido lo que se presenta ante mis ojos cerrados, que juraría que es real. Entonces lo escribo en mi Diario y me sucede que hoy me dieron ganas de compartirlo con alguien:

“Charles Aznavour cantaba “Un agosto en París” y me sucedía que yo pensaba en que ya no existen artistas de esa talla y descubrí que mi generación es la última que nació antes que la tecnología abriera la brecha y marcara un antes y un después en todas las cosas y situaciones. Entonces me sucede que entiendo que el mundo siguió su marcha y nosotros nos quedamos al lado de acá del gigantesco abismo tecnológico, de modo que no tenemos más alternativa, si no queremos quedarnos en el borde del precipicio o inmovilizados, que desandar el camino y volver a encontrarnos con la misma gente, esa que saluda cuando se encuentra en los caminos que a cada uno le tocan, y que comparte bienes, felicidades y tristezas. Entonces me sucede que comprendo que para seguir adelante tendríamos que aprender a volar y ya no queda tiempo para eso. Entonces me sucede que descubro que soy uno de los tantos que no aprendió cuando tuvo la oportunidad y ahora parece tarde pero tal vez no es imposible. Entonces me sucede que me pregunto ¿Servirá un salto? Y tal vez sirva pero tendría que ser un salto enorme y no creo que la parte física nos acompañe pero nunca lo vamos a saber si no lo intentamos. Entonces me sucede que entiendo que si el intento falla seríamos tragados por el abismo y allí acabaría la historia de esta vida. Entonces me sucede que necesito saber si hay alguien que me quiera acompañar en el intento. Entonces me sucede que le converso, de mi visión, a mi hija menor que tiene 20 años, y no está de acuerdo. Entonces me sucede que salgo del trance y la veo lejos, al otro lado del abismo, y entiendo que ella va hacia adelante y yo tengo que saltar o comenzar a retroceder.

miércoles, 10 de febrero de 2016

031.- ME SUCEDE QUE A VECES

Me sucede que a veces tengo muchas ganas de quedarme quieto pero no sé cómo se hace eso. Quisiera parecerme a una piedra y a un árbol, que sólo se mueve al impulso del viento pero que jamás abandona su lugar. Entonces me sucede que descubro que soy igual a todas las cosas y no veo diferencias en mí. Tal vez no puedo quedarme quieto como la piedra ni puedo moverme al impulso del viento como los árboles y entonces me sucede que descubro que no soy igual, que no me parezco y me da pena porque quisiera parecerme. Parecerme a todas las cosas y ser el Todo grande donde está todo porque todo es igual. Entonces me sucede que me veo escribiendo estas palabras y no sé si la piedra escribe.

DÍA LIBRE

Hoy tuve un día libre. En mi país es tiempo de vacaciones de verano de modo que tengo mucho trabajo y hemos (con mi equipo) rodado de arriba abajo sin parar y durmiendo muy poco. Hoy me vengué y dormí una rica siesta que me repuso bastante y me dejó listo para salir mañana, de nuevo al camino. Me he reído todo el día con los cuentos graciosos que me envía mi hija de Miami, por correo, y le contesté un par de de ellos porque contestarlos todos es demasiado trabajo (¿?).

Ni siquiera he visto la TV y me he convertido en un chancho flojo. Mi señora se fue a la playa y me llamó para contarme que estaba almorzando en un pirulo lugar con una amiga. Me gusta que se divierta porque no es bueno llegar a viejo sin amigos y sin planes para pasar las vacaciones en alguna parte. Mi país tiene playa a 100 Kmts. de modo que en automóvil estás en una hora desde la capital.

030.- ME SUCEDE QUE A VECES

Me sucede que a veces me doy cuenta que ya pasé los setenta años y que estoy viviendo “lo que me queda de vida”. Entonces me sucede que no quiero irme y que quiero quedarme en este mundo para siempre. A pesar de mis ejercicios tengo hígado graso, algo de sobrepeso, hipertensión y diabetes mellitus II, amén de una rosácea en la nariz que no me deja tranquilo. Me sucede, entonces, que nada es como antes y tengo que cuidar lo que como, tomar medicamentos y pensar que la ancianidad llegó a mi vida con su carga de achaques y dolores en cualquier parte del cuerpo. Entonces me sucede que me da un poco de pena cuando veo pasar a casi todo mundo a mi lado y ni siquiera me ven. Pero entonces me sucede que me doy cuenta de que no es tan desagradable ser anciano porque cuando uno es viejo anda estorbando en todas partes pero cuando uno es anciano ni siquiera lo ven y se puede vivir más tranquilo. Me sucede que a veces descubro cosas como estas y me doy cuenta que ni me enteraré cuando esté hablando puras tonteras que a lo mejor no lo son pero tampoco me daré cuenta.

029.- ME SUCEDE QUE A VECES

Me sucede que a veces me duele la espalda y me siento muy viejo y luego descubro que no es cierto y que todo se debe a una fuerza “mal hecha”. Después me sucede que me doy cuenta que me estoy engañando y que el tiempo ya pasó y no retrocede. Alguna vez hice Artes Marciales y me parece increíble aquello de los combates con la Margarita que era una karateca espectacular y había que esforzarse al máximo para no ser vapuleado sin contemplaciones. Entonces me sucede que contemplo mis calzoncillos largos, que no se parecen al kimono del Dojo, y me muevo lento porque Tai Chi sí puedo practicar y lo hago a diario, entre suspiro y suspiro. Mi cabeza funciona bien y entonces me sucede que me contento y me gusta que me leas ya que no puedo conversar contigo porque no sé dónde estás. Tengo un tremendo libraco para leer y en eso estoy, aparte de mis estudios en la universidad (no sé si te conté de eso) de modo que si termino la carrera descubro que voy a tener como setenta y cuatro años. Me sucede entonces que descubro que voy a tener que ejercer en el cielo, o en el infierno. Me sucede que a veces me duele la espalda y me siento muy viejo y luego descubro que no es cierto y que todo se debe a una fuerza “mal hecha” o a un mal calentamiento previo antes del Tai Chi.

martes, 9 de febrero de 2016

028.- ME SUCEDE QUE A VECES

Me sucede que a veces se me viene encima la Navidad y como no entiendo esta fiesta de regalos, árboles con adornos y viejos pascueros, se me hace un embrollo en la cabeza y no entiendo por qué tengo que regalar. No estoy en muy buena situación económica porque soy un artista viejo y a los viejos no nos quieren mucho y tratan de sacarnos, de cualquier manera, de arriba del escenario. Pero entonces me sucede que descubro que me he pasado la vida haciendo lo que hago y que no sé hacer otra cosa. Entonces entré a la Universidad, a ver qué puedo hacer, pero me cuesta mucho y tuve que congelar y retomaré en Marzo. Entonces me sucede que me doy cuenta que la vida ya pasó y, aunque tengo una jubilación envidiable (según otros artistas) es bastante poco para una familia (Tal vez es suficiente para mí y por eso no me quejo pero para una familia no alcanza). Después viene el Año Nuevo y hay que hacer Fiesta para recibir el nuevo año “… un año más, qué más da, cuantos se han idooooo yaaaaa…”. La vida ya pasó y sólo me queda la última etapa, esta que parecía nunca iba a llegar. Si termino la carrera me titularía como a los setenta y algo. ¿Para qué? Pero igual le voy a hacer empeño. Entonces me sucede que me doy cuenta que nunca fui ni seré matemático y ese es mi gran problema. ¿Cómo entender ese código? Pero si no lo llego a comprender no voy a aprobar el ramo y por ende, y a la larga, la carrera. Me sucede entonces que soy cantor y que no tengo tiempo de ser otra cosa. Mis profesores son menores que mis hijos y son súper ingenuos, pero entonces me sucede que me doy cuenta que no tengo nada que hacer y sólo puedo hacer números y más números intentando entender el asunto. Ahí es cuando me sucede que pronto aparecerá la geometría y entonces ¿qué voy a hacer? Estoy grabando discos como malo de la cabeza (cada uno graba discos como puede) de modo que me lo paso metido en el Estudio de Grabación pero tengo puros números dándome vueltas. ¿No se supone que si ya jubilé es porque he trabajado toda una vida y ahora es el tiempo del descanso o de cosechar de lo sembrado? ¿Tan poco sembré? Pero entonces me sucede que me doy cuenta que estoy vivo y envidiablemente contento. ¿Por qué se enojan porque estoy contento? Entonces me sucede que descubro que no entiendo nada de nada.

027.- ME SUCEDE QUE A VECES

Me sucede que a veces me encuentra la madrugada dormido sobre mi cuaderno de trabajo. Entonces me sucede que leo lo que he escrito antes de quedarme dormido y me parece que lo hubiera hecho otra persona. No sé cómo llegué a esta edad y a esta situación que me tiene, permanentemente, anotando cosas en un libro que sólo yo conozco y me paso las horas hasta que llega el momento de levantarme y salir a moverme un poco antes de irme a cantar a alguna parte. ¿Entonces me sucede que me pregunto si sabrá la gente que me escucha que vengo de mover mi cuerpo en una marcial disciplina después de levantar la cabeza de un libro donde estuve anotando cosas toda la noche? Mientras estoy en mis ejercicios físicos cotidianos mi cuerpo se mueve armónicamente y mi mente se detiene y sólo fluye hacia cauces desconocidos donde la vida se manifiesta plena. Entonces me sucede que canto y siento que no hay tanta diferencia con mi disciplina física. Me desplazo por el escenario y mis pies saben donde pisar y mis manos se mueven como pájaros mientras las palabras expresan lo que alguna vez sentí y que vuelvo a sentir como si fueran nuevas. Entonces me sucede que no sé por qué te cuento esto porque tu interés debe andar por otros derroteros y, aunque sé que no debo suponer, supongo y tengo la certeza de que me voy a equivocar por hacer eso que no se debe hacer. Entonces me sucede que me veo, vestido con este traje de artes marciales, y sentado frente a un computador que no tiene nada que ver con el asunto. Es tiempo, entonces, de meterse a la ducha y salir al trabajo de escenario. Tengo que rodar quinientos kilómetros, cantar una hora, y algo, y regresar rodando otros quinientos kilómetros para llegar a casa. Si todo resulta bien me van a fotografiar, me van a preguntar miles de cosas, tendré que sonreírle a las cámaras y a los celulares-teléfonos de los niños y regresaré a mi cuaderno y a mi habitación de trabajo, aquí en mi casa, casi en Avenida Matta con San Diego. Serrat cantará en el Caupolicán, muy cerca, pero no podré ir a verlo porque estaré muy lejos, sobre otro escenario. Entonces me sucede que entiendo algunas cosas y veo que son las siete de la mañana.

026.- ME SUCEDE QUE A VECES

Me sucede que a veces viajo de un lado a otro y me encuentro con gentes que no quieren dialogar y optan por la agresión como herramienta para imponer sus ideas, pensares o sentires. Entonces hago la prueba y les digo algo, ni tan tremendo, pero que los saque de sus rutinas y por eso estoy a punto de ser fusilado varias veces y a cada rato. ¿Qué nos pasó? ¿Dónde se fue la poca humanidad que nos quedaba? ¿Nos quedará algo todavía como para recuperarla? A mí me parece que no éramos así. Sin embargo lo veo en todo el mundo. No hay nada más estresante que enfrentar la policía de inmigración cuando uno entra a otro país. Aunque uno lleve todos sus papeles al día el golpe de adrenalina es tremendo cuando te fotografían, te piden la huella digital, te miran como a un sospechoso de algo malo, etc. ¿Y qué me dices de lo que se siente cuando un carabinero te detiene en la carretera si vas manejando? Uno se pregunta ¿qué he hecho? y los nervios se tensan al máximo. Eso no está bien porque significa que estamos temerosos de quienes deben protegernos. ¿Cómo llegamos a esto? A lo mejor los jóvenes nacieron en un mundo así y lo encuentran de lo más normal, pero yo vengo de un mundo donde nadie le temía a la policía, como no fuera un delincuente, pero ahora los delincuentes son los que menos temen. ¿Cómo nos dimos esta vuelta de carnero? Recién acabo de poner una reja, de fierro, en la puerta del edificio donde vivo. Me resistí a hacerlo trece años, pero ahora que se robaron el medidor del agua y dejaron el chorro inundándolo todo no tuve más remedio que poner dicha reja que me hace parecer preso. ¿Será verdad que estoy preso sin haber cometido ningún delito? ¿Otra vez? Ayer vi a seis personas subirse sin pagar por la puerta de atrás de un bus colectivo. ¿No les dará vergüenza? Yo no me atrevería, de modo que parece que estoy destinado a desaparecer entre tanta barbaridad. Me sucede que a veces tengo unos ratitos desocupados y escribo en este blog donde las he vivido todas. Gracias, en todo caso, por leer hasta aquí, a lo mejor a ti te pasa lo mismo. ¿Qué hacemos? ¿Nos desaparecemos o luchamos por la supervivencia aunque tengamos que meternos por la puerta de atrás o aguantar una demanda por un quítame allá esas pajas? ¿Qué hacemos?

025.- ME SUCEDE QUE A VECES

Me sucede que a veces voy volando a bordo de un avión, a mucha altura, y descubro que apenas me he despegado de la tierra. Entonces me sucede que asumo la tremenda soberbia del hombre que, a pesar de su pequeñez, quiere erigirse como el gran señor de la creación y socava, depreda, mata y hiere al planeta en busca de riquezas que sólo tienen valor para él. Me sucede, entonces, que reparo en las noticias que dicen acerca de un mineral de oro, al que han dado en llamara “Pascua Lama”, y que ya ha sido autorizado por los organismos correspondientes para que empiecen las faenas de construcción y de nada han valido las voces de alerta de los ambientalistas que ven peligrar los pocos glaciares que van quedando y que son el preciado futuro para la supervivencia del planeta. Entonces me sucede que veo, una vez más, al hombre enceguecido por su afán de riquezas que sólo tienen valor para él. Me sucede, entonces, que comprendo la tristeza del zorro y del puma que no comprenden el por qué son empujados hacia terrenos donde van a morir y siento el desconcierto del águila que no sabe por qué ya no puede volar en el aire contaminado con azufres y otras demoníacas cosas que la ahogan, la debilitan y la matan. Entonces me sucede que quiero escapar, antes de que me destruyan a mí, pero no encuentro un lugar donde instalarme, con mi familia, y vivir fuera de peligro. Me sucede, entonces, que descubro, con horror, que el hombre ya está en todas partes.

domingo, 7 de febrero de 2016

ESTOY POR SALIR A TRABAJAR

Son las catorce horas. Estoy por salir a trabajar. Tenemos que rodar tres horas más o menos para llegar a destino. Sin embargo quiero ir porque me gusta mi trabajo. Me he pasado la vida haciéndolo y me sigue gustando. La gente me quiere y me doy cuenta. Me costó mucho decidirme a darme cuenta pero es la verdad. Los demás, que trabajan en lo mismo que yo, me tienen mucho respeto (si no todos, la mayoría) y me preguntan cosas y quieren aprender. Ellos están seguros que yo tengo las respuestas y parece que sí las tengo, por lo menos a la mayoría de ellas. Conversamos, nos reímos, vamos subiendo a trabajar en orden y nos felicitamos por la labor desempeñada. Los que no me quieren no están allí y no son los mejores. Jesús dijo: Por sus obras les conoceréis.

DIA

Escribo en mi blog y aprovecho de subir algunas entradas viejas. No he recibido correo de mi hija de Miami y eso me preocupa porque allí siempre hay algo para leer, ver, reír. Entonces me sucede que espero.
La vida me sucede y me siento bien. Descubro que desde hace algún tiempo, cuando mi cuenta en el Banco tiene números azules, me siento contento. Antes no era así porque nunca me interesó el dinero, trabajé una vida usando el sistema de trueque de modo que jamás me angustié, realmente, por las cosas materiales. Sin embargo ahora que estoy viejo me digo que la vida sería muy diferente si me hubiera ocupado de mi futuro. Me gustaría, por ejemplo, comprar una casa (mi esposa es mucho más joven que yo de modo que no me gustaría dejarla sin un techo para vivir, por lo menos) y este ejemplo termina por empañar lo lindo de estar vivo.
He vivido muchos años aprendiendo muchas cosas (las estoy olvidando) y espero el próximo día de salir a trabajar y entonces sentirme bien para hacer un trabajo bonito.

viernes, 5 de febrero de 2016

024.- ME SUCEDE QUE A VECES

Me sucede que a veces me siento muy enfermo, físicamente, como hoy y entonces creo que no tengo mucho más tiempo para estar aquí. ¿Dónde estoy? Estoy en un pueblo maravilloso llamado Llanquihue, junto al lago del mismo nombre, en el Sur de Chile. Entonces me sucede que me observo sin deseos de pasear por su ribera ni de disfrutar de este paradisíaco paisaje que ya se lo quisiera cualquiera. Me sucede, entonces, que me acuerdo de Sinalefo y le escribo y le cuento que tengo tristeza de no se qué y que eso me asusta. Entonces me sucede que examino mi cuerpo y veo que no está funcionando bien y no me gusta descubrir eso.

023.- ME SUCEDE QUE A VECES

Me sucede que a veces descubro que la noche se arrastra, lentamente, como lo hace la tarde. Entonces me sucede que escribo mi tarea después de haber contestado una enorme cantidad de correos y de haber dado mi conferencia de los miércoles. Me sucede, entonces, que reparo que en la mañana anduve por los Bancos intentando hacer que el dinero alcance para todo, pero jamás alcanza porque el todo nunca es igual y va aumentando así como el dinero entra. Entonces me sucede que recuerdo que anduve ocupándome de las imposiciones para mi jubilación que se aproxima y recuerdo a mi padre que se lo pasaba pensando en eso. Me sucede que a veces me doy cuenta que me estoy pareciendo demasiado a mi papá y me siento huérfano sin él. Entonces me sucede que me doy cuenta de que se murió no hace tanto tiempo y que nunca más lo voy a ver. Me sucede, entonces, que reparo en que mi mamá también murió, pero hace muchos años, y no la vi envejecer. Entonces me sucede que a veces, y muy a menudo, ya se pasó la noche y pronto va a amanecer. (Año 2005).

viernes, 22 de enero de 2016

VISITA

Hoy tuve de visita a uno de mis hijos, se trata de mi hijo músico que me vino a hacer una entrevista con un teléfono. La verdad es que me parece raro eso pero así fue. Quería que le dijera una copla para grabarla en vídeo y eso hice. No sé en qué anda pero no debe ser en nada malo de modo que se lo hice con ganas y contento. Me instaló un programa en el computador y hablamos de esas tonteras que hablan los padres con los hijos cuando es tiempo bueno. Me gustó hacerlo y me sentí más papá.

Gracias hijo.

lunes, 11 de enero de 2016

NACIOOOOOOOOÓ

Me sucede que ocurre que la familia crece y uno no se da ni cuenta. Hoy, la mía se pegó un estirón y nació Martín Muñoz Gutiérrez, mi primer bisnieto, hijo de un nieto, hijo de la Vero. 
Me gustó que ocurriera en este tiempo. Entonces ya somos más. 

¿Qué te parece?

viernes, 1 de enero de 2016

PRIMER DÍA DE 2016

Amanece el nuevo año. Anoche cenamos muy rico y tomamos champán y miramos los fuegos artificiales de la torre Entel, desde el balcón y después de los abrazos. Sin duda este año que recién pasó tuvo, en su final, algo muy hermoso: Llamé por teléfono a mis amigos de juventud y todos me recibieron con mucha alegría lo que a mí me llena de emociones desconocidas. Tal vez este nuevo año sea el año de las amistades y de no volver a sentirme solo. Me gustaría un verano lindo, un otoño para disfrutar con la caída de las hojas, un invierno para dedicarse a la reflexión y una primavera con Fiestas Patrias muy alegres. Con una salud buena y ganas de amar a todo el mundo. Un año que se prolongue hasta donde quiera y donde yo pueda vivir en paz. ¿Será mucho pedir, eso?