jueves, 11 de febrero de 2016

032.- ME SUCEDE QUE A VECES

Me sucede que a veces, estando en estado de meditación, veo cosas y siempre me sorprendo de eso, porque es tan vívido lo que se presenta ante mis ojos cerrados, que juraría que es real. Entonces lo escribo en mi Diario y me sucede que hoy me dieron ganas de compartirlo con alguien:

“Charles Aznavour cantaba “Un agosto en París” y me sucedía que yo pensaba en que ya no existen artistas de esa talla y descubrí que mi generación es la última que nació antes que la tecnología abriera la brecha y marcara un antes y un después en todas las cosas y situaciones. Entonces me sucede que entiendo que el mundo siguió su marcha y nosotros nos quedamos al lado de acá del gigantesco abismo tecnológico, de modo que no tenemos más alternativa, si no queremos quedarnos en el borde del precipicio o inmovilizados, que desandar el camino y volver a encontrarnos con la misma gente, esa que saluda cuando se encuentra en los caminos que a cada uno le tocan, y que comparte bienes, felicidades y tristezas. Entonces me sucede que comprendo que para seguir adelante tendríamos que aprender a volar y ya no queda tiempo para eso. Entonces me sucede que descubro que soy uno de los tantos que no aprendió cuando tuvo la oportunidad y ahora parece tarde pero tal vez no es imposible. Entonces me sucede que me pregunto ¿Servirá un salto? Y tal vez sirva pero tendría que ser un salto enorme y no creo que la parte física nos acompañe pero nunca lo vamos a saber si no lo intentamos. Entonces me sucede que entiendo que si el intento falla seríamos tragados por el abismo y allí acabaría la historia de esta vida. Entonces me sucede que necesito saber si hay alguien que me quiera acompañar en el intento. Entonces me sucede que le converso, de mi visión, a mi hija menor que tiene 20 años, y no está de acuerdo. Entonces me sucede que salgo del trance y la veo lejos, al otro lado del abismo, y entiendo que ella va hacia adelante y yo tengo que saltar o comenzar a retroceder.