Me sucede que a veces me siento flojo y no tengo deseos de hacer nada.
Mi mujer me dice que ya estoy jubilado, que tengo mis años, que me he ganado el
derecho a flojear, etc. Entonces me sucede que pienso en todo lo que he hecho y
descubro, asombrado, que todos los esfuerzos conducían hasta aquí. Me sucede,
entonces, que entiendo eso de que la meta no es lo importante sino el camino
para llegar a ella. Pero ya lo anduve y tal vez la idea sea desandarlo para ir
atando los cabos que dejé sueltos y desatando los que amarré equivocado.
Entonces me sucede que para desandar tengo que levantarme del asiento y echar a
caminar. Anoche llovía y me sucedía que sentía una profunda paz en el corazón y
quería salir a caminar bajo la lluvia. Hoy hay un maravilloso día de sol y
resulta, entonces, que a la naturaleza también le suceden cosas como me suceden
a mí y por eso debe ser que a veces me sucede que a veces.