Me sucede que a veces no entiendo algunas cosas por más esfuerzos que hago.
Entonces me sucede que me siento viviendo en un mundo que se maneja con reglas
que no alcanzan a llegar a mi entendimiento. Me sucede que cuando los
estudiantes marchan por las calle de Valparaíso y veo, a la vuelta de la
esquina, a los carabineros, vestidos con trajes especiales, cascos especiales
zapatos especiales, escudos, escopetas para lanzar gases lacrimógenos o balines
de goma, con sus lumas en la mano, dispuestos a lanzarse contra ellos a ejercer
la represión y la violencia, me dan ganas de sacar la cabeza por la ventanilla
del auto y gritarles: “¡¿No les da vergüenza?!”. Entonces me sucede que
entiendo que no les da vergüenza y mi corazón se apena y no lo puedo evitar.