Me sucede que a veces tengo ganas de que
lluevan elefantes para parecerme al Tito Matamala, de Concepción (él ve llover
elefantes y otras cosas) al que tú no conoces pero que es peinador de ácaros
como yo, aparte de ser periodista, profesor universitario, escritor, soldador
al arco, etc. Me sucede, entonces, que miro el cielo a ver si se nubla con cara
de elefantes pero no pasa nada y no hay ni siquiera una nube. Entonces termino
conformándome con algún esbozo de neblina aunque sea sólo de canguros. Me
sucede que a veces tengo ganas de que lluevan elefantes para parecerme al Tito
Matamala, de Concepción pero, por lo menos hoy, no llueven.